Se resiste, el signo, y desconozco porqué, después de hacer el amor los universos se descuelgan por las sábanas, y aún te siento, exótico. Casi respiro las celdillas de luz que se aquietan. Te beso.
Y me preguntas si tengo frío, aun sabiendo que es diciembre y que el cielo se esconde tras las nubes. Yo no contesto, evitando cualquier movimiento, por pequeño que sea.
Se da en nosotros un vértigo de atracciones, una confusión prefigurada de las partículas que si abandonamos nos hace inmortales.